ANÉCDOTAS, LEYENDAS, CURIOSIDADES
Leyendas

    Cuentan nuestras abuelas que la Virgen de la Zarza se apareció en una zarza en la raya, entre Tórtoles (Burgos) y Castrillo de Don Juan (Palencia). Los de Tórtoles querían llevársela a su pueblo y nosotros al nuestro. En varias ocasiones, consiguieron los de Tórtoles llevársela, pero la Virgen volvía a la zarza, hasta que por fin la trajeron a Castrillo permaneciendo aquí. (Según el texto de José Antonio Tarilonte Díaz: "... al intentar llevársela los de Tórtoles, se levantaban grandes vientos y tempestades y no era posible seguir en aquella dirección..."). Siempre se encuentran diferentes versiones, todas ellas más o menos válidas, con más o menos "fantasía" de un mismo hecho.

    ¡Atención, amantes de las riquezas! He oído comentar en alguna ocasión que donde se situaba el Castillo hay escondido un gran tesoro... De hecho, el cura don Sergio daba vino a todo aquél que se pusiese a cavar para encontrar los tesoros del castillo.

    Se dice que como la cabeza de San Antonio sólo hay tres en el mundo, una de ellas en Portugal.
 

Anécdotas

    La plaza del pueblo como centro de reunión de sus convecinos es muy rica en anécdotas. He aquí algunas:
 

Justina Arraiza en la antigua fuente de la plaza
    Originariamente esta fuente tenía unos leones que echaban agua por su boca y sobre éstos había unos angelitos que 'meaban' unos preciosos chorros en forma de arco (¿quién no recuerda, entre los varones, ese placer tan inmenso de emular a las fuentes?). Dicen que la orden de cerrar la tubería que conducía a los ángeles, vino del cura Don Sergio, ¡incapaz de aguantar semejante indecencia!

Antigua fuente de la plaza, objeto de muchas anécdotas

    Cuentan que hace muchos años, cuando todavía existía esta fuente en la plaza, la abuela Justina (ya fallecida) se acercó a dicha fuente a coger agua un gélido día de invierno donde los hielos abundaban por doquier. Ésta quedó atónita al ver que algo se movía dentro del agua muy lentamente. Sin más dilación fue a buscar ayuda pensado que era un perro que había caído a la fuente. Cuán grande fue su sorpresa y la de los vecinos que vinieron a ayudarla al comprobar que el objeto que apenas se movía era ni más ni menos que la señora Onésima (ya fallecida). Parece ser que la pobre señora, aprovechando que ese día era la fiesta del Niño, había ido a fisgar lo que pudiera cocerse en la plaza, con tan mala fortuna que cayó dentro del pilón. Ésta, muy orgullosa, no gritó para que nadie se enterara. Menos mal que la sacaron y todos pudieron contarlo como uno anécdota no trágica.

    En el año 1945 siendo párroco del pueblo don Liduvino Monrreal Pérez, el albañil de la época, Crisógono Hortelano ayudado por los quintos del pueblo, tapó con cemento la ventana de la Iglesia situada debajo del campanario para poder jugar mejor a la pelota. Se jugaba antes, después de la misa, y tras haber comido, mientras las señoras rezaban el rosario, oyéndose los correspondientes pelotazos. Ello obligó al cura a destapar dicha ventana para que no volvieran a jugar allí.

    Siendo cura don Gerardo, el pueblo compró una televisión que colocó en el centro parroquial. En ese lugar se reunía la gente (hasta 30 y 40 personas, incluso de pie) para verla. La posición de la puerta hacía que se pasmaran las ánimas. Otras primeras televisiones fueron las de el Tejedor, el Gerardo y el Plácido

    Eran muy pillos los mozos de antes pues cuando estaban en el campo y no querían trabajar, mojaban las mantas y decían que había llovido.

    Facunda, la hermana del cura don Sergio solía poner los nombres a los bautizados; y como muestra de ello han resultado los siguientes: Evencio, Hermenegilda (Mene), Eubilio... ¡vaya nombrecitos! Otros nombres curiosos son Anacleta, Macaria, Basilides, Teódulo, Maximiliana, Dictinio (Litinio), Clodoaldo, Ursicio, Paciencia, Crisógono, Facunda (Cuni), Amado, Fulgencio, Heliodoro, Indalecio, Próculo, Orencio...

    Antiguamente las señoras que iban a misa debían llevar dos faldas, una de las cuales se subían por encima de la cabeza. Un día una señora, sin darse cuenta, sólo se puso una falda; al llegar al misa y colocarse sobre la cabeza, quedaron al aire las enaguas.
 

Curiosidades

    Hay un punto en Cotonal, donde confluyen las tres provincias (Palencia, Burgos y Valladolid). Siempre se dice que pueden comer en la misma mesa cada obispo sentado en su "territorio".

    Se dice que el castillo que estaba situado en el cerro que hay sobre el pueblo, se comunicaba con el palacio y con la huerta del Conde por medio de un pasadizo.

    Don Abilio Calderón regaló la antigua Segadora de la plaza, cuando era alcalde de la localidad el padre de la Conce.

    Una costumbre muy arraigada entre los mozos era la de sentarse en el borde de esta fuente las frías tardes de invierno y disfrutar con los testarazos que solían darse las chicas al pisar el agua helada que rebosaba de la fuente.

    Es recordado con deleite por los más mayores del pueblo, el observar en invierno "los chupiteles" que colgaban de los caños de las fuentes.

     En el medio de la plaza la diosa Ceres tiene cuatro caños que son divinos y todos los hombres dicen: "mejor si dieran vino"

    El hombre castrillero era esencialmente religioso. El incumplimiento del precepto dominical de no trabajar los días festivos era sancionado duramente por la ley: por trabajar dos horas, 50 duros.

    Antiguamente, en Pascua de Resurrección, se pasaba lista a la hora de comulgar. También era costumbre que la corporación municipal fuese a la casa del cura a comer pastas.

    Las mujeres debían asistir a la iglesia con medias, mangas largas y velos cubriendo sus cabezas.

    Si los niños fallecían antes de ser bautizados, no se les hacía funeral y se les enterraba a la entrada del cementerio.

    Aún permanece la costumbre de separación de sexos dentro de la iglesia durante la celebración de actos litúrgicos, especialmente durante la misa. Como norma general, las mujeres se sitúan a la izquierda y los hombres a la derecha.

    Hasta hace unos años, el cura se ha servido de la ayuda de los monaguillos para celebrar las misas. Podían ejercer de monaguillos aquellos niños que habían hecho la primera comunión. Recibían un simbólico sueldo  al año.

    Repique de campanas: Cuando tocan a difunto, se dan dos clamores si es una mujer quien ha fallecido y tres cuando se trata de un hombre.

    Antiguamente se empleaban carracas, carracones y matracas en Semana Santa para llamar a los fieles, en lugar de las campanas. Se tocaban hasta la Resurrección, en que volvían a emplearse las Campanas.

    Las fiestas propias del pueblo son las de San Antonio (patrón del pueblo) y la del Niño. Inicialmente eran las de San Antonio y la de la Asunción (patrona de la parroquia), el 15 de agosto; pero dado que en esta fecha los agricultores se encontraban en plena recolección, se trasladó al Niño.

    Durante las fiestas patronales de los años cincuenta eran los quintos los que traían la música, pedían la voluntad al pueblo y si sobraba dinero, tocaban mas días. Los quintos se hacían cargo de acomodar a los músicos (comida y estancia). Allá por el año 52, en la fiesta del Niño, se quedaron los músicos seis días, debido a la gran nevada que cayó en el pueblo.

    El segundo día de la fiesta del Niño se almorzaba en las bodegas hasta la hora del baile. El mismo día pero de las fiestas de San Antonio las mozas iban a hacer chocolate al campo.

    En el baile los mozos sacaban a bailar a las muchachas con un "¿me haces el favor...?".

    El día San Roque el ayuntamiento invitaba a vino y ciruelas de la linde concejo, era el día solaz.

    Era costumbre que los quintos fueran a los lagares. Tenían que llevar una gallina cada uno; si no la tenían, sencillamente la robaban. El día de Santa Águeda salían a pedir por las casas y con lo que sacaban hacían una merienda.

    El señor Anastasio, cartero de la época, iba hasta Cevico Navero a pie a entregar y recoger el correo. Después se echó una yegua. Cuando heredó el trabajo su hijo Glicerio iba en bicicleta y terminó en moto.

    Glicerio después de merendar en la bodega, bajaba a casa a comer una cazuela de sopas de ajo, durante todos los días del año, sin excepción.

    También era costumbre el lanzar por la ventana, que daba al corral o a la calle el contenido del orinal provocando en no pocas ocasiones algún que otro remojón al viandante.

    Cuando las mulas que iban al campo "cagaban" se recogían los "cagajones" para echárselos junto con salvados como comida a los cochinos. "Ha pasado un macho que ha cagado ahí, sal a recogerlo con una lata".

    Tenía gran interés la confitería que regentaba Pilar Arraiza. Amarguillos, rosquillas y pastas eran sus especialidades.

    Una costumbre que tenían los mozos era merendar cordero guisado todos domingos por la tarde. Se lo guisaba la carnicera de turno (Esperanza Hernando, Honorata Carrascal...) Esto se perdió con los años. Ahora sólo se va de vez en cuando.

    En la huerta del conde había viveros de palos de viña, los trabajaban Feliciano, Anastasio y Mariano.

    Una costumbre muy arraigada entre los mozos y que aún perdura en la actualidad es la de atar el canto a las mozas. Atar el canto consiste en atar unas latas entre sí a la puerta de la víctima, de forma que tirando de una cuerda produzcan el ruido suficiente para despertar a la misma. Como anécdota cabe citar la protagonizada por un padre que solía disparar al aire cuando le ataban el canto a la hija. Un día los jóvenes hicieron un muñeco, de forma que cuando disparó, lo dejaron caer y el señor creyó que había matado a alguien.

    Al parecer se ha vuelto a recuperar la tradicional hoguera de San Juan. El 24 de junio, se hace una hoguera en la plaza del pueblo.
 

Botella de gaseosa La Segadora     Hubo un tiempo en el que existían una fábrica de aguardiente y hasta no hace mucho otra de gaseosas. Las gaseosas que hacía Ricardo eran muy ricas pues tenían mucho azúcar. 

    En el envase de las gaseosas aparecía un dibujo de la Segadora y ponía: "En la elaboración de este producto se han empleado materias de la más alta calidad, y agua finísimas de los manantiales propios de la empresa, por lo que garantizamos el consumo de nuestros preparados" (el agua la cogían de la fuente de la plaza).

Máquina de hacer gaseosas
    Venancio Aragón ha sido alcalde durante 12 años seguidos (tres candidaturas). Don José Luis y Glicerio también lo han sido pero en dos veces (no seguidas).  Venancio Aragón

     Ha habido al menos dos bodas entre primos carnales: Ángel y Pilar por un lado y Gregorio Aragón y Presentación Niño por otro.
 

La familia de Dolores, al completo.
    La familia más numerosa es la de Dolores Hortelano, con doce hijos (diez chicas y sólo dos chicos).

    Un estudio realizado por los autores sobre las personas censadas en Castrillo (en enero de 1999) conduce a los siguientes resultados:

    Otro estudio realizado por los autores sobre las personas nacidas en Castrillo desde el año 1940 hasta la fecha en que se creó la página web conduce a los siguientes resultados:     Algunos remedios caseros contra las enfermedades son:
Página inicial (antes http://es.geocities.com/castrillodonjuan) http://www.castrillodedonjuan.netai.net/
Castrillo de Don Juan en 
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© Los autores: Mari Paz Hortelano Gómez e Iñaki Carrascal Mozo ©
Castrillo de Don Juan. Palencia. (España) 
Correo electrónico: castrillodonjuan@gmail.com
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