HISTORIA

    En este recorrido histórico a través de los siglos explicaremos el origen y significado del nombre Castrillo de Don Juan.

    Muchas de las palabras de la lengua castellana provienen del latín y del griego. Castrillo proviene del latín "castrum" y significa castillo, ciudadela, como bien podía adivinarse. El "de Don Juan" lo explicaremos más adelante.

    Iniciaremos este viaje por la historia en la época de la Reconquista. Al ser reconquistada esta zona por las tropas cristianas del Rey de Asturias Alfonso III el Magno (gobernó durante el período comprendido entre los años 866 y 910) sería levantado el Castillo, cuya fortaleza, juntamente con otras situadas en el mismo valle del Esgueva, formarían la retaguardia de la línea defensiva del Duero.
 

Mapa de los lugares fortificados en la provincia de Burgos
Mapa de los lugares fortificados en la provincia de Burgos (próximos a Castrillo) A mediados del siglo X, que representan los sucesivos avances de la reconquista. 

    Uno de los primeros Señores que tuvo esta villa fue Oveco Díaz, ya que este pueblo aparece en documentos medievales con el nombre de Castrillo de Oveco Díaz. Éste y su mujer Gutina fundaron en el año 934 el monasterio de San Pelayo cerca de Cevico Navero.
 

Vista actual del cerro en que se construyó el castillo
    El Castillo se construyó en la cima del cerro que hay sobre el pueblo. Si miramos desde la ladera donde están las bodegas podremos perfectamente apreciar tres o cuatro descansos o escalones donde había sendas murallas superpuestas que defendían el Castillo.

    Más tarde, cuando la reconquista señala las tierras de lo que antes conocíamos como "Castilla la Nueva", los nobles que apoyan a los reyes en sus conquistas hacia Andalucía recibirán como pago a su ayuda tierras y posesiones en las que estos señores levantarán lo que hoy llamaríamos la segunda vivienda: palacios - castillo, no con carácter bélico, sino de dominio y señorío de sus tierras. Así, a finales del siglo XV o principio del siglo XVI, los Delgadillo levantan el palacio del que apenas quedan restos (como las almenas).

    Se supone que el Castillo se comunicaba con el Palacio (desaparecido desde 1977, aunque aún se conserva una pequeña parte de una muralla de contención de tierras) y con la huerta del conde por medio de un pasadizo.
 
Lo que queda del Palacio

Muralla del Palacio del Conde Orgaz. 
Detalle de la almena

   La huerta del conde estaba toda cercada por una pared alta de piedra con dos entradas con verjas de hierro, una frente a la carretera de entrada al pueblo (desde Tórtoles) por el cementerio y la otra en el camino que va al puente de arriba. Dentro de la huerta todo estaba de viñedo y arbolado, destacando el chopo, álamo blanco, frutales (higueras, avellanos...)...
 
Palacio (blanco y negro)

    Pero sigamos con la historia y el origen del nombre de nuestro pueblo.

    En el año 1353, siendo rey de Castilla Pedro I el Cruel (gobernó la Corona de Castilla entre 1350 y 1369, tras fallecer su padre Alfonso XI de peste en 1350; fue asesinado por su hermanastro Enrique de Trastámara), se edita el Becerro de las Behetrías, que cataloga todos los pueblos que hay desde el mar Cantábrico hasta las márgenes del río Duero -para clasificarlos para el pago de impuestos-. En dicho libro observamos como a nuestro pueblo se le denomina Castril de Lope Díaz (el nombre de Lopez Díaz es del mismo árbol genealógico del primer Oveco Díaz).

    En el siglo XV y más concretamente en los años del reinado de los Reyes Católicos, aparece en muchas ocasiones llamándose Castrillo de Luis Díaz (año 1548).

    El señor de Castrillo era en 1480 D. Juan Delgadillo. A juzgar por los pleitos que tiene entre los años 77 y 87 no parece que fuera un señor justo ni buen señor de sus vasallos. Durante el verano de 1478 las tropas del conde D. Diego de Rojas y el pueblo de Tórtoles atacan Castrillo, recorriendo las calles del pueblo acuchillando e hiriendo a cuantos encontraban a su paso.

    En el siglo XVI, fue construida la actual Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, tal vez, sobre el solar que ocupó el templo anterior.

    En 1561, era el Señor, Don Juan Delgadillo de Avellaneda, casado con Doña Catalina Niño de Portugal. A estos Señores perteneció el palacio fortaleza, donde residieron largo tiempo. Quizá este noble daría a la villa el sobrenombre que hoy ostenta: "de Don Juan". Así, en 1580 recibe la denominación de Castrillo de Don Juan Delgadillo. Una vez fallecido éste, le sucede Don Bernardino de Avellaneda y la villa adquiere el nombre de éste otro. En 1604 continúa llamándose Castrillo de don Bernardino de Avellaneda y ya en 1631, quedó fijado, definitivamente, el nombre actual de Castrillo de Don Juan.

    En 1629 cuenta con una población de 80 vecinos (antaño se contaban unos 5 habitantes por cada "vecino"; mucho tememos que en nuestros días no cuadrarían bien estas cuentas) y en 1752 ascendía a 93 vecinos y había 95 casas habitables y cuatro inhabitables. Dentro de su término municipal había un molino harinero, de dos ruedas, en Carratórtoles (Camino de Tórtoles), movido por las aguas del río Esgueva.

    En el siglo XVIII, entre las familias residentes en esta villa, figuraban las que poseían -entre otros- los siguientes apellidos: Amón, Aragón, Arroyo, Bartolomé, Carrascal, Casado, Encinas,  Hortelano, Iglesias, Martínez, Mozo, Nuñez, y Simón; apellidos todos ellos vigentes en la actualidad. (Los autores de la página somos Mari Paz Hortelano Gómez e Iñaki Carrascal Mozo).

    En 1762 ya consta sólo una de las ermitas que existieron en Castrillo: la de San Martín y la de San Esteban habían desaparecido. Resulta extraño que una pueblo tan pequeño hubiera tenido tantas ermitas. Ya desde 1640 aparecen apuntes históricos que recuerdan a los feligreses la obligación de reparar las dos ermitas anteriores, en mal estado a pesar de las constantes recomendaciones para que se arreglen.

    En 1847, casi un siglo después, su población era de 101 vecinos (526 habitantes) y había 95 casas. En esta época había dos templos: la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y la Ermita del Santo Cristo.

    La actual ermita del Santo Cristo, situada junto al camposanto (hay diferencia entre los términos camposanto y cementerio; el primero ha sido bendecido por el cura mientras que el segundo no), se encuentra en un estado lamentable, sin ni tan siquiera tejado. Hay otra ermita en la Dehesa de San Pedro de la Yedra, propiedad de la Señora Marquesa.
 
Ermita del Santo Cristo
Ermita en la Dehesa

    Dentro de la villa había tres fuentes y sobre el río Esgueva existían un puente de piedra y dos de madera. Una de las fuentes se situaba en la plaza del pueblo. El agua de dicha fuente procedía de uno de los manantiales de la Toba. Hacia 1975 taparon el caño, dejando sólo la Segadora. Como puede observarse en la fotografía siguiente, a la izquierda se observa el edificio que servía de Ayuntamiento, de Escuela y de Consultorio Médico.
 

    Ya a las afueras del pueblo se encuentran las otras dos fuentes: la fuente de los Moros, a la que se llega por el camino del "Reventón" y la fuente Hontoria (mucha gente del pueblo se empeña en llamarla Antoria).
 
Fuente de los Moros
Fuente Hontoria
    Tanto el pilón de la fuente Hontoria como los dos de los Moros fueron realizados en 1946 por Isaac Hortelano Ahíta (abuelo de la autora), siendo alcalde don Fulgencio Benito y siendo "guarda del campo" Crescenciano Mozo (abuelo del autor), con el dinero de las multas aplicadas (pastores que entran con sus ovejas en sembrados ajenos...) 

Fuente Hontoria


 

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